Retos y estrategias empresariales para fluir ante una posible nueva crisis energética en el país

Ecuador enfrenta una crisis energética sin precedentes que afecta tanto a la producción industrial como a la vida cotidiana de sus ciudadanos.

Si bien la crisis energética en Ecuador comenzó oficialmente el 26 de octubre de 2023, cuando el gobierno anunció los primeros racionamientos de energía debido a la falta de generación eléctrica suficiente para cubrir la demanda nacional, esto no es más que el resultado de décadas de falta de previsión de los niveles de consumo a futuro y la dependencia histórica del país en la generación hidroeléctrica, que representa la mayor parte de su matriz energética, que lo ha vuelto vulnerable ante fenómenos climáticos extremos como las sequías prolongadas.

Debido a una inminente conclusión del periodo invernal y la llegada de una nueva temporada de verano que puede traer sin lugar a dudas periodos de sequía, los empresarios ecuatorianos se tienen que involucrar en la búsqueda de soluciones innovadoras para evitar la interrupción de sus actividades productivas y garantizar la continuidad del servicio a sus clientes y a través de esto el mantenimiento de sus economías ya golpeadas por la recesión que hemos mantenido en los últimos meses.

El impacto de la sequía en el sistema energético ecuatoriano

El sistema energético del país ha estado históricamente vinculado al caudal de los ríos que abastecen sus principales represas hidroeléctricas. Sin embargo, el cambio climático ha generado períodos de escasez de agua, disminuyendo drásticamente la capacidad de producción de energía y obligando a las autoridades a recurrir a fuentes térmicas más costosas y contaminantes.

Toda esta situación ha generado un incremento en el país en los costos de producción y ha afectado la competitividad de diversos sectores económicos que dependen de un suministro eléctrico estable, debido a la falta de plantas propias de generación, los costos de combustible asociadas a las mismas y la falta de una política real de pensar en la autogeneración de energías renovables limpias.

Opciones empresariales ante la crisis energética

Ante este panorama, las empresas ecuatorianas tienen varias alternativas para enfrentar los cortes de energía y reducir su dependencia de la red eléctrica nacional:

  • Autogeneración con energías renovables: La inversión en paneles solares y aerogeneradores está creciendo en el país, permitiendo a las empresas generar su propia electricidad de manera sostenible. La instalación de sistemas de almacenamiento con baterías también está ganando relevancia como solución para estabilizar la producción energética.
  • Uso eficiente de la energía: Mejorar los procesos industriales mediante la implementación de tecnología de eficiencia energética puede reducir significativamente el consumo eléctrico. El uso de iluminación LED, motores de alta eficiencia y sistemas automatizados contribuye a la optimización del gasto energético lo que implica la modernización de equipos.
  • Diversificación de fuentes de energía: Las empresas pueden optar por un suministro energético híbrido que combine generación solar, térmica y biomasa para garantizar un flujo continuo de electricidad sin depender exclusivamente de la hidroeléctrica nacional, pero cada empresario debe analizar los volúmenes requeridos de energía y las opciones más viables.

La autogeneración de energía dentro de cada uno de los negocios se vuelve una estrategia clave para enfrentar cualquier crisis energética a futuro y reducir costos operativos, ya que las soluciones por parte del Estado requieren planificaciones extensas de proyectos, un tiempo a mediano y largo plazo para ejecutarlas y sobre todo los recursos propios necesarios o los acuerdos de inversión con el sector privado para el efecto. Algunos puntos clave sobre las consideraciones para pensar en inversión en este sentido son:

  • Independencia energética: Muchas empresas buscan depender menos del Sistema Nacional Interconectado y están invirtiendo en proyectos de autogeneración para garantizar un suministro estable.
  • Sostenibilidad y reducción de costos: La autogeneración con fuentes renovables como solar y biomasa permite a las industrias disminuir su huella de carbono y optimizar gastos energéticos, a la vez que se comprometen con el planeta.
  • Incentivos y regulación: Aunque existen desafíos regulatorios, el marco legal está evolucionando para facilitar la participación del sector privado en la generación de energía limpia.

Estrategias de adaptación para evitar la interrupción del servicio

Para garantizar la continuidad del servicio a sus clientes y minimizar el impacto de la crisis energética, las empresas ecuatorianas deberían implementar estrategias como:

  • Planes de contingencia: Desarrollar protocolos para enfrentar posibles cortes eléctricos, como el uso de generadores de respaldo, turnos rotativos de personal y almacenamiento de productos sensibles a la temperatura, entre otros.
  • Inversión en infraestructura energética: Empresas con alto consumo eléctrico pueden formar alianzas con proveedores de energía renovable para establecer parques solares y eólicos privados, asegurando un suministro estable de electricidad.  Mientras que empresas más pequeñas considerar el costo-beneficio de la inversión en generadores y otros medios que les permitan operar con mayor normalidad.
  • Acuerdos con el gobierno y sector privado: La cooperación entre el Estado y las empresas privadas puede acelerar la implementación de proyectos de infraestructura energética, como la construcción de nuevas plantas de generación termoeléctrica con tecnología más eficiente y menos contaminante.

El futuro energético de Ecuador

A largo plazo, Ecuador necesita como país de manera imperativa diversificar su matriz energética y reducir su dependencia de fuentes hidroeléctricas vulnerables al cambio climático. La inversión en proyectos solares, eólicos y de biomasa será fundamental para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico a largo plazo.

Además, el fomento de políticas públicas orientadas a la eficiencia energética y el desarrollo de infraestructura sostenible podría representar una oportunidad para el país en la transición hacia una economía más verde alineados con el compromiso de cuidar nuestro planeta que es nuestra casa.

La crisis energética en Ecuador es un desafío que requiere un enfoque estratégico por parte del sector empresarial, lo que sin lugar a dudas generará importantes niveles de inversión para cubrir esta necesidad.

La transformación del sistema energético del país no solo contribuirá a la sostenibilidad y resiliencia del país ante futuros desafíos climáticos, sino que permitirá ingresar a una nueva era del uso de recursos energéticos, pero nada se logrará si todos como empresa, como hogar, y como personas no comenzamos a tener una verdadera cultura de gestión responsable y eficiente de los bienes naturales y energéticos para garantizar su disponibilidad a largo plazo a través de una conciencia ambiental con compromiso permanente.

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